La primera decisión define la estética y la limpieza. Como expertos, te explicamos las diferencias:
-Lavabos Sobre Encimera (Vessel): La tendencia absoluta en diseño. El lavabo descansa encima de la encimera o mueble, luciendo su forma completa (bol, cuadrado, ovalado).
Ventaja: Alto impacto decorativo y sensación de spa.
A tener en cuenta: Requieren un grifo de caño alto o empotrado a pared.
-Lavabos Encastrados (o Integrados): El lavabo está integrado en la propia encimera (una sola pieza) o encastrado por debajo.
Ventaja: La opción reina de la limpieza. Al no haber juntas ni rincones entre el lavabo y la encimera, pasar la bayeta es cuestión de segundos. Ideal para baños familiares de mucho uso.
Lavabos Suspendidos: Se anclan directamente a la pared, sin mueble debajo. La opción minimalista para aseos pequeños donde queremos dejar el suelo libre.


























